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Libro esotérico

C√°taros

C√°taros, del griego, katharos, significa ‚Äúpuro‚ÄĚ, nombre adoptado por muchas sectas her√©ticas cristianas que alcanzaron enorme difusi√≥n durante la edad media.

Los cátaros se caracterizaban por su rígido ascetismo y por su teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán.

Su cosmovisión se basaba en las doctrinas religiosas del maniqueísmo.

Tambi√©n fueron conocidos como “Los Hombres buenos”.

El catarismo es una curiosa herejía que no es muy conocida gracias al celo infatigable de los inquisidores que persiguieron a sus adeptos y que consignaron por escrito sus confesiones.

C√°taros o Albingeses

A los herejes se les denominaba de diversas maneras. En 1165 habían sido condenados por un consejo eclesiástico en la ciudad languedociana de Albi. Por este motivo, o quizá porque Albi siguió siendo uno de sus centros, a menudo los llamaban albingeses.

Su vida y costumbres reflejan una muy interesante actitud ante la vida.

El catarismo fue un evangelismo. Uno de los puntos centrales del prop√≥sito de vida c√°tara es la observaci√≥n literal de los preceptos del Cristo y, especialmente del Serm√≥n de la Monta√Īa.

Predicación

Caracterizados por el rechazo total de la violencia, de la mentira, y del juramento, los c√°taros se mostraron a las poblaciones cristianas como unos predicadores (itinerantes y pobres individualmente) de la Palabra de Dios.

Los esfuerzos del Papa para llevar a los cátaros a la ortodoxia católica se malograron. Ni cistercienses ni dominicos lo consiguieron.

Una violenta cruzada

C√°taros

El asesinato en 1208 de Pedro de Castelnou, legado pontificio, decidió al Papa Inocencio III a cambiar de táctica y utilizar la violencia.

Se inició así la cruzada contra los cátaros. Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado.

Esta violencia contra los c√°taros continuar√° a√Īos m√°s tarde con los procedimientos empleados por la Inquisici√≥n y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma.

No obstante, a pesar de las hogueras, el movimiento se había extendido como una mancha de aceite, de forma que, en el siglo XII se encuentra en todo Europa.

De acuerdo con el escritor Mauricie Magre, que hace de la iniciación budista la principal fuente espiritual de los albigenses.

Creencia

Cabe se√Īalar que los esenios como los budistas, profesaban el dualismo del mundo. Ten√≠an tres √≥rdenes de afiliados, con tres grados de iniciaci√≥n.

Practicaban el ba√Īo sagrado, como los brahamanes y los budistas. Condenaban los sacrificios, se absten√≠an de carne y vino y practicaban una moral ejemplar.

No olvidemos que la región del Garona es una vieja tierra druídica, de hombres muy sabios y de una filosofía muy elevada.

Creían principalmente en la migración de las almas y en su reencarnación después de la muerte.

Más allá de la herejía

Por lo que sabemos de ellos, es cierto, en todo caso, que la doctrina cátara es algo más que una simple herejía.

En muchos puntos se separa del cristianismo tradicional y rechaza todos los dogmas de la iglesia católica.

Los cátaros son pues evangélicos y dualistas.

La predicación de los Buenos Hombres era una imitación de la que practicaban los primeros apóstoles cristianos.

Iban de casa en casa, ofreciendo con ánimo abierto su cristianismo que difería del de la iglesia católica al explicar sus raíces maniqueas: había un Dios bueno y un Dios malvado; el primero había creado el Universo y el otro, Satanás, era el creador de la Tierra.

Jes√ļs hab√≠a venido para salvar a los hombres, pero √©stos deb√≠an llegar a la perfecci√≥n, a ser perfectos. Solo de este modo se incorporar√≠an al Dios bueno. Por el contrario, deber√≠a transmigrar en otros cuerpos, reencarnar hasta lograr la perfecci√≥n.

Filosofía

Se puede mirar el fenómeno del catarismo bajo dos perspectivas muy distintas: como una de las muchas herejías que aparecieron hasta bien avanzada la era medieval en toda Europa o bien como parte de un intento de desarrollar un nuevo tipo de sociedad.

Para una parte de los cátaros, el objetivo de la vida del hombre en la tierra consistía en trascender la materia, renunciar perpetuamente a todo lo relacionado con el principio del poder y de esta manera, conseguir la unión con el principio del amor.

Para otros la finalidad del hombre era recuperar y redimir la materia, espiritualizarla y transformarla.

Es importante observar la ausencia de un dogma, doctrina o teología fijos. Se dejaba mucha libertad a la interpretación individual.

En todo caso estaban muy impregnados de esoterismo y de gnosis.

Un principio importante era la repudiación de la fe, al menos tal como la Iglesia insistía en ella.

Sin autoridades Superfluas

En lugar de fe aceptada de segunda mano, los cátaros insistían en el conocimiento directo y personal, una experiencia mística percibida de primera mano, llamada gnosis. Para ellos esta vía tenía precedencia sobre todos los credos y dogmas.

Dado este énfasis en el contacto directo y personal con Dios, los sacerdotes, obispos y otras autoridades clericales eran superfluos.

Legado

Esta forma de vivir la religión fue prácticamente exterminada durante la segunda mitad del siglo XIII, a pesar de qué todavía se mantuvieron algunos reductos en Occitania hasta el siglo XIV, y en Italia y Albania hasta el siglo XV, dejando, más allá de una larga obliteración, un mensaje vivo que da a quien quiere leerlos, la memoria de los documentos medievales: cristianismo sin condena eterna y sin cruz, rechazo del mal y de la violencia y total confianza en la bondad fundamental de la naturaleza humana.

Con el transcurrir de los tiempos su filosofía sigue viva y ofrece a sus adeptos una cosmogonía, una concepción y explicación del universo, tanto material como universal que atrae a numerosas élites intelectuales a las que deja insatisfecha los comentarios de los evangelios.

Aportan un conocimiento esot√©rico en oposici√≥n al vulgar o creencia de las masas. La verdadera doctrina es y ser√° revelada a un reducido n√ļmero de elegidos que han surgido tras una larga peregrinaci√≥n.

Libros sobre C√°taros

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Esperamos que los disfrutes y te sean de gran ayuda.

Un fuerte abrazo, amable lector.

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